Siguiendo con la exposición anterior sobre la despenalización de las faltas, La problemática que surge con este cambio es doble:

1º. Cuando hasta el 1 de julio se sufría un accidente de tráfico leve (p. ej.: impacto trasero sufrido por despiste del conductor contrario que nos provoca un esguince de cuello o dolor lumbar), para poder percibir la víctima de ese accidente una indemnización económica, se requería denunciar en vía penal al conductor que había causado esas lesiones, para poder generar con ello una responsabilidad civil aparejada a la responsabilidad penal del conductor culpable del accidente y poder así cobrar una indemnización económica de la compañía aseguradora del vehículo que provocó el siniestro, de modo que para ello, se interponía denuncia penal basada en una imprudencia LEVE del conductor causante del accidente; denuncia, que tenía unas consecuencias penales mínimas para dicho conductor (pequeña multa económica).

Sin embargo, con esta reforma, la imprudencia leve desaparece y pasa a ser ahora una imprudencia “MENOS GRAVE”, aparejando la misma consecuencias penales mucho más importantes para el conductor que provocó el accidente (multa económica más elevada e incluso privación del carnet de conducir), por lo que se genera el debate “moral” de si un conductor que provoca un accidente por un pequeño despiste (p. ej.: no guardar la distancia de seguridad), el cual da lugar a unas consecuencias lesivas poco importantes para los ocupantes del vehículo golpeado (p. ej.: pequeño latigazo cervical), si dicho conductor causante merece una multa económica importante y una retirada del permiso de conducir: y es que la situación procesal del conductor causante cambia de manera significativa a partir de este 1 de julio, ya que dicho conductor que, recordamos, solo ha provocado un leve accidente, es perseguido ahora como autor de un DELITO, no de una Falta, y las consecuencias económicas son mucho más contundentes para él (importante multa económica + posible retirada de carnet de conducir), todo ello, insistimos, para un conductor que solo ha provocado un pequeño accidente por un despiste que le puede ocurrir a cualquiera, y sin haber causado lesiones graves en los ocupantes del otro vehículo implicado.

2º. Pero es que el debate no solo es ético para quien tiene la potestad de perseguir judicialmente al conductor causante de un accidente leve (víctima del accidente), sino que el debate es también jurídico, ya que queda exclusivamente en manos de los Jueces la decisión de discernir un concepto tan etéreo como qué se entiende por “IMPRUDENCIA MENOS GRAVE”…, de suerte que ciertos accidentes (impacto trasero por no guardar la distancia de seguridad), NO se considerarán imprudencia menos grave, mientras que otros accidentes como invadir el carril contrario o saltarse un semáforo en rojo, SÍ se estimarán como imprudencias menos graves.

El problema práctico de lo expuesto es que el 75% de los accidentes judicializados, si no más, obedecen al primer grupo descrito, esto es, a impactos traseros provocados por meros despistes, por lo que los Jueces estimarán que tales tipos de accidentes NO constituyen una imprudencia menos grave, y por tanto se despenalizarán, o lo que es lo mismo, ya no podrán tramitarse en la vía penal, lo que hará que las víctimas de un accidente provocado por un simple impacto trasero deban acudir directa y exclusivamente a la jurisdicción civil.

La consecuencia práctica de esta nueva situación es que el causante de un hecho que pudiera ser constitutivo de una falta leve de lesiones (conductor que se distrae y golpea por detrás a otro), sale beneficiado por cuanto a partir de ahora ya no podrá ser denunciado en vía penal, y el que es perjudicado tendrá, por el contrario, que acudir exclusivamente a la vía civil con la problemática que ello supone en cuanto al pago obligatorio de las tasas judiciales, el no poder contar con el informe del médico forense, el aumento de los plazos de litigación, así como el posible abono de las costas procesales, las cuales no existen en los Juicios de Faltas.

Por tanto, todo indica que la despenalización de las Faltas provocará que muchas de las lesiones producidas por accidentes de tráfico dejen de reclamarse por parte de las víctimas, debido al hecho de tener que acudir éstas a un procedimiento civil, que como tal lleva aparejado unos gastos que en vía penal no existen y unos plazos que en vía penal son mucho más cortos.

Otra consecuencia previsible será la congestión de los Juzgados civiles, que provocará aún mayores retrasos en los procesos que ya, de por sí, tardaban una media de ocho meses a un año en resolverse.

En resumen, el mayor grueso de accidentes de tráfico que se producen a diario (impactos traseros provocados por despistes), quedarán al arbitrio de la decisión de los Jueces sobre si dichos accidentes constituyen o no una “imprudencia menos grave” y, siendo realistas y conociendo cómo muchos Jueces llevan ya años extrayendo de la jurisdicción penal determinados tipos de accidentes, es casi seguro que a partir del 1 de julio los Jueces penales NO van a calificar a este tipo de accidentes como imprudencias menos graves, de modo que dichos accidentes solo podrán perseguirse en vía civil, o lo que es lo mismo, las víctimas de un accidente que tienen lesiones provocadas por un vehículo que les golpeó por alcance, ya no podrán buscar su resarcimiento económico en la vía penal, sino que tendrán que acudir a la civil, con los problemas que ello conlleva y que hemos expuesto anteriormente.

ESQUEMA

IMPRUDENCIA LEVE: DESAPARECE

  •  A PARTIR DEL 1 DE JULIO SERÁ IMPRUDENCIA MENOS GRAVE

SI UN JUEZ CALIFICA LA CONDUCTA DEL CONDUCTOR CAUSANTE DE UN ACCIDENTE DE TRÁFICO COMO IMPRUDENCIA MENOS GRAVE, A PARTIR DEL 1 DE JULIO DICHO CONDUCTOR ESTARÁ COMETIENDO UN DELITO Y NO UNA FALTA, CON LAS MAYORES CONSECUENCIAS PENALES QUE ELLO CONLLEVA PARA EL MISMO: MAYOR PENA ECONÓMICA + POSIBLE RETIRADA DEL CARNET.

SI UN JUEZ NO CALIFICA LA CONDUCTA DEL CONDUCTOR CAUSANTE DE UN ACCIDENTE DE TRÁFICO COMO IMPRUDENCIA MENOS GRAVE, ELLO SUPONE QUE EL ACCIDENTE NO PUEDE ENJUICIARSE EN LA VÍA PENAL, POR LO QUE LAS VÍCTIMAS DE ESE ACCIDENTE SOLO PODRÁN ACUDIR A LA VÍA CIVIL.

  •  TODO APUNTA A QUE LOS JUECES PENALES NO VAN A CONSIDERAR COMO IMPRUDENCIAS MENOS GRAVES AQUELLOS ACCIDENTES EN QUE UN VEHÍCULO GOLPEA A OTRO POR DETRÁS FRUTO DE UN MERO DESPISTE.