Vamos a abordar en este post un asunto de rigurosa actualidad como es el relativo a las cláusula suelo contenida en gran número de hipotecas constituidas, generalmente, a partir del año 2005-2006 y por las que se han visto afectados miles de consumidores:

Empezamos con una breve descripción de lo que es una cláusula suelo para poder entender mejor este fenómeno y el por qué de su controversia:

DESCRIPCIÓN:

La mayoría de hipotecas en España están referenciadas al EURIBOR, que es un índice de medición que fluctúa constantemente. Muchos bancos, valiéndose de esa fluctuación constante que experimenta el Euribor, aprovecharon para imponer en muchas hipotecas las llamadas cláusulas de “suelo” y “techo”. Esto significa que el banco incluía en las hipotecas unos topes máximos sobre los que los intereses no crecerían aunque el Euribor subiera por encima de los mismos (“techo”) y unos topes bajo los que los intereses nunca podrían reducirse (“suelo”).

El Euribor alcanzó en 2008 su máximo de la década, superando incluso el 5%.

Esto supuso que, para hipotecas firmadas a Euríbor+1 (la gran mayoría), los hipotecados pagaban más del 6% de interés pero las “cláusulas techo” no llegaron a activarse nunca a favor del hipotecado, pese a ese crecimiento del Euribor, ya que los bancos se habían cuidado de situar esos “techos” en el 13% o en el 15%.

Sin embargo, el Euribor comenzó a partir de 2009 una bajada vertiginosa pero, pese a ello, muchos hipotecados no veían bajar sus cuotas del préstamo aunque el Euribor llegase a  situarse por debajo del 3% e incluso por debajo del 1% al final de ese año 2009. Y los clientes no veían bajar sus cuotas porque dichas cláusulas estaban fijadas, en general, entre el 2% y el 3%; unos porcentajes fijados como unos mínimos, por así decirlo, que provocaban que el cliente siguiese pagando sus cuotas a esos tipos del 2 o el 3% aunque el Euribor estuviese por debajo del 2%, incluso al 1%.

Es decir, por mucho que el Euribor subiese, los “techos” fijados por los bancos en ese 13 o 15% hacían que nunca se llegase a los mismos pero sí en el “suelo” ya que, al estar éste fijado entre el 2 y el 3%, cualquier desplome del Euribor no beneficiaba a los clientes ya que éstos se veían atados a ese “suelo” pactado en la hipoteca y provocaba que siguiesen pagando al 2 o al 3% aunque el Euribor estuviese en el 1%.

Una vez situados en el concepto del “suelo”, tenemos que tener en cuenta dos resoluciones claves:

SENTENCIAS:

La primera es la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013, la cual abrió el camino a considerar abusivas, y por tanto nulas, estas “cláusulas suelo” de las hipotecas, definiendo el Supremo tales cláusulas como oscuras, poco transparentes, generadoras de un desequilibrio entre banco y consumidor y, en definitiva, el Supremo venía a establecer que, dados los cálculos que manejan los bancos y sus equipos de estudio y riesgo, éstos conocen perfectamente y de antemano cómo va a evolucionar el Euribor y cuándo va a subir o a bajar y los bancos se valieron de esa información privilegiada que una persona de la calle que acude a pedir un préstamo lógicamente no conoce para imponer esta “cláusula suelo” y salir siempre favorecidos en el pago de las cuotas del préstamo en perjuicio del hipotecado, el cual se encuentra con que, en un préstamo estándar firmado en 2008 a 35 años y por un capital de 100.000 €, ha podido pagar de más, según el porcentaje en el que se fijase ese “suelo”, entre 1.000 y 4.000 € de lo que le hubiese correspondido pagar de no existir esa “ cláusula suelo ”.

Lo que ocurre es que, aun novedosa y favorable para el consumidor, la mencionada Sentencia del Tribunal Supremo contenía una importante  limitación y es que solo permitía reclamar cantidades a partir del 9 de mayo de 2013 (fecha de dictado de esa Sentencia), es decir, que aunque la hipoteca se hubiese firmado por ejemplo en 2008, no se podía reclamar, según este criterio del Supremo, el importe generado a favor del hipotecado entre el 2008 y mayo del 2013.

Pero entonces, a finales del pasado año, llegó la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de fecha 21 de diciembre de 2016 que coincidía con el Supremo en cuanto al fondo, es decir, confirmaba el criterio del Supremo en cuanto al carácter abusivo e improcedente de dichas cláusulas pero el Tribunal Europea añadía, y aquí está la clave, que se podían reclamar las cantidades abonadas de más con ocasión de la aplicación de esas “cláusulas suelo” desde el inicio de la vida del préstamo: 2006-07-08, es decir, desde que se firmó la hipoteca, eliminando por tanto así la limitación que había impuesto el Supremo y que solo permitía reclamar cantidades desde 2013.

Siendo España un país miembro de la UE, dicha Sentencia del Tribunal de Justicia  es plenamente aplicable en España y tiene mayor rango que la del Supremo, por lo que el criterio imperante es por tanto el que establece que la reclamación económica por la que el banco ha cobrado de más al hipotecado con ocasión de esa “cláusula suelo” se puede hacer, como decimos, DESDE EL AÑO DE LA FIRMA DE LA HIPOTECA.

Otra cuestión fundamental habilitada por estas resoluciones es que se pueden reclamar las cantidades pagadas de más incluso si el banco renegoció con el cliente y le eliminó o le redujo la cláusula suelo recientemente (generalmente a partir del 2013 cuando se dictó la Sentencia del Supremo que supuso el primer varapalo para los bancos); negociación que han llevado a cabo muchos clientes con su banco a partir de 2013 y dichos clientes creían que eso les impedía reclamar pero no es así, también pueden hacerlo.

CLAUSULA SUELO

Dada la importancia del asunto y de la oleada de reclamaciones que se prevén, el Gobierno ha tenido que dictar un Decreto el pasado enero para articular el proceso que se abre a partir de ahora para reclamar a los bancos:

Este Decreto que, como decimos, regula la reclamación extrajudicial a los bancos por parte de los clientes, obliga a los bancos, entre otras previsiones, a habilitar formularios a los hipotecados para presentar sus reclamaciones, los bancos quedan obligados a pronunciarse sobre cada reclamación individual que se les plantee en el plazo de 3 meses, los bancos deben calcular y ofrecer una cantidad indemnizatoria al cliente o comunicar a éste, motivadamente, por qué entienden que a ese reclamante no le corresponde ninguna cantidad, eliminar por supuesto o renegociar con el cliente esa cláusula suelo contenida en el contrato etc.

Si en esa vía extrajudicial el banco no ofrece una cantidad o unas condiciones que satisfagan al cliente, éste podrá dirigirse a los Tribunales.

Ya ha habido entidades, como Bankia, que han provisionado una cantidad para atender a todas las reclamaciones que les van a plantear sus clientes afectados por estas cláusulas y ha sido el primer banco en habilitar un sistema de reclamación, incluso online, que agilizará la tramitación de estas reclamaciones y su resolución.

Desde ABOG@WEB recomendamos que aunque el Decreto gubernamental prevea una reclamación extrajudicial al banco y éste facilite un formulario al cliente etc., se acuda a un abogado para que en ese proceso extrajudicial con el banco se cuente con el asesoramiento de un profesional. El conocimiento de un abogado será muy útil al cliente de cara a que el banco no tenga la tentación de volver a renegociar con el cliente condiciones que le vuelvan a perjudicar o le ofrezca cantidades menores a las que realmente le corresponden, por lo que el asesoramiento de un abogado podrá evitar al cliente nuevos disgustos, estando este despacho capacitado y especializado en tal gestión, así como en la posterior reclamación judicial si fracasase la extrajudicial con el banco.

Esperando que haya sido de su interés, reciban un saludo.